Capitulo 2, Padres.

Las primeras personas que uno ve y copia desde que nace son nuestros padres. Queremos ser como ellos, imitarlos y hasta seguir sus pasos. En el camino, uno se va definiendo como persona y tomando la dirección que uno quiera en la vida, pero ese ejemplo nunca se olvida, queda grabado en nosotros y sin darnos cuenta adoptamos muchos de sus ejemplos y maneras de ser.

En mi carrera como deportista pude observar mi crianza y la de algunos de mis compañeros de deporte. 

Nuestros padres nos animaban y apostaban porque fuésemos campeones. Pienso que todos los padres aspiran el éxito y el logro de sus hijos, la diferencia está en el como nos educan o nos exigen que alcancemos nuestras metas.

Vi a muchos padres presionar a sus hijos. Los gritaban y regañaban para que llegaran a eso que ellos creían que era el éxito. Justo esos muchachos que fueron tratados así nunca llegaron a cristalizar el sueño de ser campeones, al contrario, los alejó del motocross y muy pocos permanecieron en la disciplina mientras llegaban a la madurez.

En mi caso, mi papá nunca me presionó verbalmente. No me empujaba a entrenar ni mucho menos a ganar. Por supuesto que él quería que yo ganara, pero su manera de presionar fue más efectiva; me otorgó el silencio y el libre albedrío que me hizo querer demostrar que yo era capaz de ganar y de triunfar.

Esa meta me tomó más de diez años. No fue fácil. Hice un camino de más de diez años para lograr competir en la máxima categoría hasta obtener mi primer título nacional.

Les confieso que esos diez años llenos de caídas y fracasos, fueron los mejores, donde más aprendí.

Asumí una disciplina total (cuerpo-mente) que si la pienso hoy me parece inexplicable!

En ese período, me dediqué a pensar ¿cómo puedo ir más rápido? ¿ cómo me canso menos en las carreras? ¿qué puedo hacer para mejorar?

Y de esas preguntas se abrió un mundo de investigación increíble: – dieta

– ejercicios- puesta a punto de la moto, tanto el motor como las suspensiones

– cuál estrategia tomar en una carrera

– qué líneas de tomar en la pista

y algunas otras consideraciones.

Muchas personas son naturales en los deportes o tienen una genética increíble, pero eso no es todo. He aprendido que gana el que realmente quiere ganar y da todo de sí para lograrlo, ese va a ser el campeón y así lo he vivido.

En 1983, cuando tenía 10 años,  fue el famoso viernes negro y el país se desestabilizó económicamente. En ese tiempo de tanta confusión e incertidumbre, me dedique -como muchos niños en el colegio- al futbol. No montaba moto y mi papá tampoco me obligaba.

Precisamente esos años de alejarme de las motos fueron indispensables para que en 1986 mi pasión por el motocross saliera en todo su esplendor, y es tan fuerte que hasta el día de hoy, octubre de  2019, no he dejado de competir.

36 años compitiendo, involucrado en el deporte y tratando de compartir mis conocimientos con las futuras generaciones.

Esta anécdota se la quiero regalar a los padres para que sean pacientes y tolerantes, y  dejen que sus hijos desarrollen sus habilidades solos, a su ritmo. Ayúdenlos y apóyenlos, y así permitan que el deporte sea ese lugar donde se va por convicción propia, con alegría y determinación para poder convertirlo en la pasión que empezó desde el ejemplo que nos dieron nuestros padres.

Revisión de texto: Maiskell Sanchez

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